
Traducción
y adaptación por: Ricardo Rojas C.
Del
original en idioma Ingles de: MDA de EUA
Fuente
de la información en la Web:
http://www.mda.org/research/070409dmd_bmd_cell_transplants.html

Abril 9, 2007 - Jacques Tremblay en la Universidad Laval en Quebec City, dice que ha obtenido el
permiso de Salud Canadá para conducir una prueba clínica para ver que tanto el
transplante de células precursoras de músculo (MPCs) puede mejorar la fuerza en
un músculo del brazo en 10 varones con distrofia muscular Duchenne (DMD) o
distrofia muscular Becker (DMB) que tengan al menos 18 años.
Tremblay, quien recibió apoyo de la MDA para desarrollar procedimientos de
laboratorio relacionados con las MPCs a fines de los 1990s y en el 2004, había
mostrado previamente que distrofina (la proteína faltante en DMD) fue producida
en las fibras musculares en ocho de nueve pacientes que recibieron transplantes
de este tipo de células.
La nueva prueba utilizará una técnica que su laboratorio recientemente
desarrollo llamada transplante celular de alta densidad, que permitía que un
millón de células por centímetro cuadrado sea inyectado a la vez.
En enero, en la revista Neuromuscular Disorders, el grupo de Tremblay informó
que habían usado la técnica de alta-densidad con éxito en un varón de 26 años
con DMD avanzada, que toleró bien el procedimiento y podría haberse beneficiado
en algo de ella.
Usaron células aisladas de un músculo del brazo del padre del paciente, y luego
se prepararon en el laboratorio al punto donde están en camino de volverse
músculo pero no completamente maduro. Entonces inyectaron 67.5 millones de MPCs
por centímetro cuadrado en un músculo de la pierna baja, 55 millones por
centímetro cuadrado debajo del pulgar, y 25 millones por centímetro cuadrado en
el músculo bíceps.
El paciente, al cual fue dado el fármaco inmunosupresor tacrolimus (Prograf)
para prevenir el rechazo de las células, dijo que descubrió que las inyecciones
eran más tolerables que el procedimiento dental corriente.
Un año y medio después del trasplante, cerca del 35 por ciento de las fibras
musculares inyectadas en la pierna estaban haciendo distrofina. En los bíceps,
donde había más tejido cicatrizante, había solamente algunas fibras, dos de las
cuales estaba haciendo distrofina.
La única mejora funcional que el equipo encontró era un aumento importante en la
habilidad del paciente de mover su pulgar. Dicen que esto podría haber sido un
efecto placebo [una respuesta favorable de un tratamiento debido a que el
paciente cree en él], desde que el sujeto sabía que estaba recibiendo MPCs.
La nueva prueba, Tremblay apunta, seguirá el método doble-ciego, lo que
significa que un brazo recibirá MPCs y el otro solución salina. Ni los
investigadores ni los participantes sabrán qué brazo recibió cual preparación.